jueves, 03 de marzo de 2011

sagrada familia - Murillo

No podemos imaginar a la Sagrada Familia vestida de harapos y viviendo en una chabola semiderruida. No sería justo para con el carpintero y artesano de Nazaret. Sin duda, Jesús, José y María eran pobres y humildes, pero no llevaban una vida miserable. José era un profesional diestro y , como era "justo" -lo dice el Evangelio- , hacía las cosas bien, con honradez y con calidad. Por ello tenía que tener muchas llamadas y muchos "pedidos". Su trabajo sería pagado probablemente con granos , animales y otros bienes no monetarios, como suele suceder en los pueblos sencillos y pobres de todo el mundo. Así que no faltaba para comer. En el Israel del siglo I no existía clase media. Ser pobre no era ser un mendigo, sino una persona ordinaria. La mayoría de las gente era pobre, como lo más normal. El justo José confiaba en Dios y en la misión que le habían dado. Y vivía el día a día con sobriedad y sencillez, con la humildad forzosa de los pobres, en esa confianza en la providencia que no se opone al trabajo honrado hoy para prevenir el mañana.

Una reflexión para sacar porvecho. ¿Qué me hace sentirme rico y qué me hace sentirme pobre?


Publicado por folgi @ 2:07
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