viernes, 04 de febrero de 2011

En su origen el fandango es una danza cantada que se comienza a popularizar a partir del XVIII en Andalucía, que se repetirá a partir de estas fechas en numerosas tonadillas y otros géneros lírico-teatrales, así como en canciones y obras instrumentales de todo tipo. Pudo surgir en el ambiente teatral-tonadillero que se bailaba en Cádiz (puerta de América), traído por los que regresan de las Indias. A finales del XVIII ya forma parte del repertorio popular andaluz junto a la malagueña y el polo. Este fandango aquí descrito, sin embargo, representa una forma arcaica que no coincide en lo musical con lo que conocemos hoy como fandango andaluz, aunque sí existen algunos elementos comunes, como la cadencia andaluza con función de ritornelo o variación instrumental, que encontramos por ejemplo en el fandango del padre Antonio Soler, o en el "fandango indiano" atribuido a Doménico Scarlatti, entre otros muchos que existen en la literatura musical española del XVIII. Esta cadencia, como ya hemos explicado, es básica en la configuración de la tonalidad flamenca. Del frondoso árbol del fandango andaluz se desprenden numerosas variantes que agrupamos en fandangos comarcales y los naturales o personales también conocidos por artísticos y fandanguillos. Los fandangos comarcales son muy numerosos, diferenciándose claramente los de Huelva, provincia donde se han desarrollado numerosas variantes de los malagueños, con su característico ritmo abandolao (ver). Los personales o naturales son aquellos que determinados creadores flamencos han realizado según su particular apreciación del género sazonándolos con giros y guiñas de otros cantes. Pero no sólo los comarcales o personales son fandangos, también las malagueñas y los cantes de Levante se realizan sobre el armazón armónico del fandango andaluz, por eso los incluimos, también, en este gran complejo genérico. Fuente: Flamenco de A a la Z

 

 

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Publicado por folgi @ 2:58
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